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Alquiler casa flotante Arles - 1 casa flotante

Recomendado Precio: de menor a mayor Precio: de mayor a menor Número de reseñas Mejor revisado Reservación instantánea disponible
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Péniche le Pescalune

FR, Francia, Provenza-Alpes-Costa Azul, Arles 2 Duermen, 1 Dormitorio, 5.0 (9)

¿Conoce a un propietario de una casa flotante en Arles? Invitarlo / ella y ganar 200 €.
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Despierta donde Vincent van Gogh encontró su musa

Imagina abrir los ojos con el suave chapoteo del agua contra tu hogar flotante temporal, mientras la luz dorada de la Provenza entra por la ventana. Alquilar una casa flotante en Arlés te regala exactamente ese despertar mágico en uno de los destinos más cautivadores del sur de Francia. Situada en el departamento de Bouches-du-Rhône, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, Arlés se encuentra justo donde el poderoso río Ródano se divide para formar su famoso delta, creando los espectaculares humedales de la Camarga. Esta ubicación única hace que alojarte en una casa flotante aquí te coloque en el cruce perfecto entre historia antigua, legado artístico y naturaleza salvaje.

La comuna más grande de la que casi nadie habla

Aquí va un dato sorprendente para dejar boquiabiertos a tus compañeros de viaje: Arlés es la comuna más grande de la Francia metropolitana en superficie, con 758,93 km². Es más de siete veces el tamaño de París. Este enorme territorio incluye grandes zonas de la Camarga, el delta fluvial más grande de Europa y el mayor humedal de Francia. Su extensión es similar a la de Singapur. A pesar de todo, la ciudad tiene poco más de 50.000 habitantes, lo que le da un ambiente provenzal relajado y auténtico, muy lejos del ajetreo de las grandes ciudades francesas.

Coordenadas con carácter

Situada en las coordenadas 43°40'41"N 04°37'46"E, Arlés está a unos 745 km de París, a donde llegas en unas 3 h 30 min en TGV, y a solo una hora de Marsella. La ciudad se encuentra entre los oasis naturales de la Camarga al sur y los pintorescos pueblos del macizo de Les Alpilles al norte, lo que la convierte en una base ideal para explorar todas las caras de la Provenza.

Por qué alojarte en una casa flotante aquí tiene todo el sentido

Reservar una casa flotante en Arlés te ofrece una perspectiva totalmente distinta de esta ciudad histórica. En esta parte de Francia, las casas flotantes suelen estar amarradas de forma permanente a lo largo de los canales y ríos, funcionando como alojamientos fijos y con encanto, no como barcos de navegación. Esto se debe a las fuertes corrientes del Ródano, que históricamente han complicado la navegación. ¿La ventaja? Disfrutas de todo el romanticismo de vivir sobre el agua sin necesitar ninguna experiencia náutica.

Una puerta de entrada a la Provenza eterna

Tu casa flotante se convierte en tu refugio privado mientras exploras una de las regiones con más historia de Francia. La ciudad tiene un clima mediterráneo de veranos calurosos, con temperaturas medias entre 22 °C y 30 °C, e inviernos suaves. La mejor época para visitar es de junio a agosto, cuando la ciudad disfruta de mucho sol, hasta 15 horas de luz al día, y pocas lluvias. La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y menos gente, perfectas si buscas una experiencia más tranquila.

Más allá del anfiteatro: sorpresas que no esperas

Aunque muchos visitantes se concentran en el anfiteatro romano, construido en el año 90 d.C. y con capacidad para más de 20.000 personas, Arlés guarda tesoros que van mucho más allá de lo evidente. Los monumentos romanos y románicos de Arlés obtuvieron el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1981, destacando la enorme importancia histórica de la ciudad.

Misterios bajo tierra

Bajo las calles de Arlés se esconden los Criptopórticos, galerías subterráneas que datan del siglo I a.C. Estas bóvedas cuentan con tres túneles dobles y paralelos en forma de U, sostenidos por cincuenta pilares rectangulares. En su día fueron la base del foro romano. Hoy ofrecen un refugio fresco frente al calor del verano y te permiten descubrir una parte oculta del pasado antiguo de la ciudad.

Donde la historia del arte cobra vida

Vincent van Gogh llegó a Arlés el 21 de febrero de 1888 y durante su estancia creó más de 300 pinturas y dibujos. Muchas de sus obras más famosas nacieron aquí, como Noche estrellada sobre el Ródano y El café de noche. Hoy puedes seguir el recorrido peatonal de Van Gogh, con paneles repartidos por la ciudad que muestran sus cuadros junto a los lugares reales que los inspiraron. El Musée Réattu, ubicado en un antiguo priorato del siglo XV con vistas al Ródano, expone 57 dibujos y dos pinturas de Picasso, además de una impresionante colección de fotografía y escultura.

Una ciudad entregada a la fotografía

Desde 1970, los Rencontres d'Arles convierten esta ciudad antigua en el festival de fotografía más importante del mundo cada verano. Se celebra de principios de julio a octubre y presenta unas cuarenta exposiciones en espacios que van desde capillas del siglo XII hasta edificios industriales del siglo XIX. Algunos de estos lugares patrimoniales solo se abren al público durante el festival, lo que lo convierte en una cita única para amantes de la fotografía y del arte.

Fuera de lo típico: qué hacer de verdad

Olvídate de la lista clásica de turistas y vive Arlés como alguien que aprecia de verdad sus capas de historia y cultura.

1. Pasea por Les Alyscamps al atardecer

Esta antigua necrópolis romana, situada justo fuera de las murallas del casco antiguo, es uno de los cementerios más evocadores que verás jamás. Protegido por la UNESCO, Les Alyscamps fue un lugar de enterramiento muy popular para los primeros obispos de Arlés y es famoso por ser el descanso final de San Genés. El camino actual fue construido por monjes en el siglo XVIII. Además, aquí comienza una de las rutas del Camino de Santiago, conectando Arlés con una tradición de peregrinación de siglos.

2. Vive un safari por la Camarga al amanecer

El Parque Natural Regional de la Camarga se extiende por más de 85.000 hectáreas y alberga una fauna extraordinaria. Se han registrado más de 300 especies de aves, siendo los flamencos rosas los grandes protagonistas. La región también es famosa por sus caballos blancos de la Camarga y sus toros negros, cuidados por los tradicionales gardians, una especie de vaqueros que mantienen su forma de vida desde hace generaciones. El Parque Ornitológico de Pont de Gau ofrece 60 hectáreas de estanques, marismas y carrizales donde observar aves en libertad. Ve al amanecer o al atardecer, cuando la actividad es mayor y la luz es simplemente mágica.

3. Piérdete en el mercado del miércoles o del sábado

El mercado de Arlés es un festín para los sentidos que se extiende por el bulevar Emile Combes. Aquí encuentras desde productos frescos y especialidades regionales hasta muebles antiguos, postales vintage y joyas únicas. Para probar sabores auténticos, busca la Gardiane de Taureau, un guiso de toro de la Camarga típico de Arlés, o la Fougasse d'Arles, un brioche dulce relleno de almendra que encanta a los locales, sobre todo en Navidad.

4. Descubre Les Baux-de-Provence

A solo 35 minutos en coche de tu casa flotante, este pueblo fortificado se alza sobre un espolón de piedra caliza en las montañas de Les Alpilles. Sus calles estrechas, empedradas y sin coches serpentean entre casas antiguas hasta llegar a un impresionante castillo en ruinas del siglo X. Muy cerca, las Carrières de Lumières ofrecen exposiciones de arte inmersivas con proyecciones gigantes que iluminan paredes, suelos y techos de una antigua cantera, acompañadas de música y comentarios explicativos.

5. Pasea junto al Ródano al atardecer

Termina el día con un paseo junto al río Ródano, donde encontrarás el lugar exacto en el que Van Gogh colocó su caballete para pintar Noche estrellada sobre el Ródano. Aquí el río forma su delta, dividiéndose en el Gran Ródano y el Pequeño Ródano, creando el paisaje que ha convertido a Arlés en un puerto fluvial durante más de dos mil años.

Consejos prácticos para tus vacaciones en casa flotante

Cómo llegar

Arlés está muy bien comunicada por tren. El TGV desde París tarda unas 3 h 30 min. Los aeropuertos más cercanos son Nîmes-Alès-Camargue-Cévennes (19 km), Marsella-Provenza (54 km) y Montpellier-Méditerranée (55 km). Desde Marsella, el trayecto en coche dura aproximadamente una hora por la autopista A7.

Mejor momento para reservar

La temporada alta va de junio a agosto, cuando la ciudad alcanza sus temperaturas más altas y hay menos lluvias. En julio, el festival de fotografía Rencontres d'Arles atrae a visitantes de todo el mundo y llena la ciudad de ambiente cultural. Si prefieres explorar con más calma, la primavera, de abril a mayo, y el otoño, de septiembre a octubre, ofrecen temperaturas agradables entre 20 °C y 28 °C y menos multitudes.

El factor Mistral

Ten en cuenta el Mistral, un viento fuerte del noroeste que puede alcanzar hasta 90 km/h, sobre todo en primavera y verano. Aunque trae cielos despejados y azules, puede hacer que las actividades al aire libre se sientan intensas. Tu casa flotante amarrada es un refugio protegido durante estos días más ventosos.

Una ciudad donde cada época dejó su huella

Arlés concentra todas las etapas de la historia provenzal en un solo lugar. Desde su fundación por los ligures alrededor del 800 a.C., pasando por su época dorada como gran ciudad del Imperio romano de Occidente, hasta su papel como capital medieval del Reino de Borgoña-Arlés, la ciudad se ha reinventado una y otra vez sin perder su herencia. La iglesia románica de Saint-Trophime, cuyo portal está considerado uno de los mejores ejemplos de escultura románica que existen, es una prueba clara de esta historia en capas. Además, la iglesia marca el inicio de la Via Tolosana, una de las cuatro rutas tradicionales que cruzan Francia hacia Santiago de Compostela.

De la gloria romana al refugio de artistas

En su apogeo, durante los siglos IV y V, Arlés fue base de emperadores romanos en campañas militares y, en el año 395 d.C., se convirtió en capital de la parte occidental del Imperio romano, con una población estimada entre 75.000 y 100.000 habitantes. El emperador Constantino I amaba tanto Arlés que mandó construir unas termas aquí, que todavía puedes visitar hoy. El declive del comercio fluvial en el siglo XIX, tras la llegada del ferrocarril, dio a la ciudad ese ambiente más tranquilo que atrajo a Van Gogh y que sigue seduciendo a artistas y viajeros que buscan autenticidad antes que turismo masivo.

Tu base flotante te espera

Alojarte en una casa flotante en Arlés te ofrece algo que ningún hotel puede igualar: el ritmo suave de la vida sobre el agua combinado con acceso directo a más de 2.000 años de historia. Ya sea que pases las mañanas observando garzas desde la cubierta antes de explorar ruinas romanas, o las tardes disfrutando de vinos locales mientras el sol provenzal se pone sobre el Ródano, tu alojamiento flotante se convierte en parte de la experiencia, no solo en un lugar donde dormir.

Reserva ahora una casa flotante y deja que Arlés te muestre todas sus capas, desde criptas antiguas hasta fotografía contemporánea, desde los caballos salvajes de la Camarga hasta las contraventanas de colores y las plazas sombreadas por plátanos que han inspirado a artistas durante siglos. En este rincón de la Provenza, historia, naturaleza y arte se unen de formas que sorprenden incluso al viajero más experimentado.

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